Los problemas que Excel ya no puede resolver: por qué cada vez más geólogos están aprendiendo Python

Durante años, Excel fue una herramienta indispensable para organizar y analizar información geológica. Sin embargo, la exploración moderna genera un volumen de datos que exige nuevas formas de trabajo. Cuatro investigaciones publicadas por universidades y centros científicos muestran cómo Python está ayudando a resolver problemas reales en exploración minera, modelamiento geológico, hidrogeología y geometalurgia.

Cuando el problema dejó de ser encontrar datos

Durante buena parte del siglo XX, el desafío de un geólogo era conseguir información. Cada nuevo sondaje representaba una inversión importante y cada análisis de laboratorio aportaba piezas fundamentales para comprender la historia geológica de un depósito. La información era escasa, costosa de obtener y, en muchos casos, insuficiente para responder todas las preguntas que planteaba un proyecto de exploración.

Hoy ocurre exactamente lo contrario.

Nunca antes la geología había producido tantos datos. Una campaña moderna puede generar cientos de miles de registros provenientes de sondajes diamantinos, análisis geoquímicos multielementales, levantamientos geofísicos, modelos digitales del terreno, drones, imágenes satelitales y fotografías de testigos de sondaje. A ello se suman décadas de información histórica almacenada por empresas mineras y servicios geológicos, conformando bases de datos cuya magnitud habría sido impensada hace apenas veinte años.

El problema ya no es obtener información. El verdadero desafío consiste en administrarla, verificar su calidad, integrarla y transformarla en conocimiento útil para tomar decisiones.

Excel continúa siendo una herramienta extraordinaria para numerosas tareas y probablemente seguirá formando parte del trabajo cotidiano de los geólogos durante muchos años. Sin embargo, cuando un proyecto incorpora miles de sondajes, millones de registros geoquímicos o múltiples campañas desarrolladas por equipos diferentes, las tareas repetitivas comienzan a ocupar una parte importante del tiempo de trabajo. Revisar intervalos duplicados, corregir nomenclaturas inconsistentes, actualizar gráficos, generar modelos o repetir análisis estadísticos cada vez que ingresan nuevos datos deja de ser un problema geológico para convertirse en un problema de gestión de información.

Es precisamente en este contexto donde Python comenzó a abrirse paso dentro de las geociencias. A diferencia de un software desarrollado para ejecutar una única tarea, Python permite construir flujos de trabajo completos que automatizan procesos, integran distintas fuentes de información y producen resultados reproducibles. Lo importante no es el lenguaje de programación en sí, sino la posibilidad de dedicar menos tiempo a tareas mecánicas y más tiempo a interpretar la geología.

Lo interesante es que este cambio no nació como una iniciativa de empresas de software. Gran parte de las herramientas que hoy utilizan geólogos alrededor del mundo fueron desarrolladas por universidades y centros de investigación que intentaban resolver problemas muy concretos relacionados con exploración mineral, modelamiento geológico, hidrogeología y geometalurgia. Los cuatro casos que se presentan a continuación son un buen ejemplo de ello. Todos fueron publicados en revistas científicas internacionales y muestran cómo Python ha comenzado a formar parte del trabajo cotidiano de las geociencias, no como un fin en sí mismo, sino como una herramienta para enfrentar desafíos que hoy difícilmente pueden resolverse únicamente mediante hojas de cálculo.

Cuando décadas de información geológica se vuelven casi inutilizables

Durante más de un siglo, la exploración minera ha generado una cantidad extraordinaria de información geológica. Cada campaña deja tras de sí miles de metros de sondajes, descripciones litológicas, registros estructurales, ensayes geoquímicos, observaciones geotécnicas y fotografías de testigos. Esa información constituye uno de los activos más valiosos de una empresa minera, ya que representa décadas de inversión, conocimiento acumulado y experiencia de cientos de geólogos.

Sin embargo, existe una diferencia fundamental entre tener datos y poder utilizarlos.

Quienes han trabajado con bases de datos históricas de exploración conocen bien el problema. Una misma roca puede aparecer descrita como Granodiorita, GD, Granod., Granodiorite, Gr Dior o simplemente Intrusivo. Lo mismo ocurre con las alteraciones, las mineralizaciones o los estilos estructurales. Cada empresa desarrolla sus propios códigos, cada proyecto establece convenciones particulares y cada geólogo incorpora inevitablemente su propia forma de describir el testigo. Con el paso de los años, esas pequeñas diferencias terminan convirtiéndose en un obstáculo enorme para cualquier intento de integrar la información.

El resultado es paradójico. Se dispone de miles de sondajes, pero antes de comenzar cualquier interpretación es necesario dedicar días —o incluso semanas— a revisar tablas, corregir errores de escritura, unificar nomenclaturas y detectar inconsistencias. En muchos casos, el mayor esfuerzo no está en interpretar la geología, sino en preparar la información para que pueda ser utilizada.

Este fue precisamente el problema que motivó el trabajo de Ranee Joshi, Kavitha Madaiah, Mark Jessell, Mark Lindsay y Guillaume Pirot, investigadores de la University of Western Australia y del Mineral Exploration Cooperative Research Centre. En 2021 publicaron en la revista Geoscientific Model Development el artículo dh2loop 1.0: An open-source Python library for automated processing and classification of geological logs, cuyo objetivo fue desarrollar una herramienta capaz de automatizar la extracción, clasificación y estandarización de registros geológicos provenientes de sondajes históricos (Joshi et al., 2021).

Los autores utilizaron como caso de estudio la base de datos WAMEX (Western Australian Mineral Exploration Reports), administrada por el Servicio Geológico de Australia Occidental. Se trata de una de las colecciones de información de exploración más importantes del mundo, que reúne decenas de miles de informes técnicos elaborados por compañías mineras durante varias décadas. El potencial científico de esta información es enorme, pero también lo es la dificultad para reutilizarla. Los registros fueron generados por distintos profesionales, en épocas diferentes y bajo criterios que evolucionaron con el tiempo, produciendo una enorme diversidad de formatos y terminologías.

En lugar de abordar esta tarea manualmente, el equipo desarrolló un flujo de trabajo completamente automatizado utilizando Python. La herramienta incorpora diccionarios geológicos, técnicas de procesamiento de texto y algoritmos capaces de reconocer que distintas expresiones pueden corresponder al mismo concepto geológico. De esta manera, registros escritos de formas diferentes pueden ser clasificados automáticamente bajo una nomenclatura común, permitiendo construir bases de datos consistentes y listas para ser utilizadas en modelamiento tridimensional o análisis posteriores.

Aunque desde el punto de vista informático este trabajo representa un desarrollo importante, su verdadero aporte es geológico. La investigación demuestra que una gran cantidad de información histórica que hasta hace pocos años resultaba extremadamente difícil de reutilizar puede incorporarse nuevamente a proyectos de exploración mediante procesos de automatización. En otras palabras, Python permitió recuperar el valor de información que ya existía, pero que permanecía parcialmente desaprovechada debido al enorme esfuerzo requerido para prepararla.

Este tipo de situaciones no es exclusivo de Australia. En prácticamente cualquier empresa minera existen bases de datos que han sido alimentadas durante años por distintos equipos de trabajo. Cambios de personal, fusiones entre compañías, adquisición de proyectos o simplemente la evolución natural de los criterios de descripción generan diferencias que terminan afectando la calidad y consistencia de la información. Muchas veces esas diferencias son pequeñas, pero cuando una base contiene cientos de miles de registros, incluso los errores más simples pueden transformarse en un problema significativo.

Aquí aparece uno de los principales aportes de Python para la geología moderna. Su valor no reside únicamente en la velocidad con que procesa la información, sino en la posibilidad de construir procesos reproducibles. Si mañana ingresan nuevos sondajes, el mismo procedimiento puede ejecutarse nuevamente sin necesidad de repetir horas de trabajo manual. Esto reduce la probabilidad de errores, mejora la trazabilidad de los datos y permite que distintos profesionales obtengan exactamente los mismos resultados utilizando el mismo flujo de trabajo.

Quizás esa sea una de las enseñanzas más importantes que deja este primer caso. Con frecuencia se piensa que aprender programación significa desarrollar algoritmos complejos o aplicar inteligencia artificial. Sin embargo, la experiencia de Joshi y colaboradores muestra una realidad mucho más cercana al trabajo cotidiano de cualquier geólogo. En muchas ocasiones, el mayor beneficio proviene simplemente de automatizar tareas repetitivas que consumen tiempo y aportan poco valor desde el punto de vista interpretativo.

En exploración minera, el recurso más escaso no suele ser la información, sino el tiempo disponible para analizarla. Cada hora dedicada a corregir nomenclaturas, revisar tablas o copiar datos entre archivos es una hora que deja de invertirse en comprender la historia geológica de un depósito. Herramientas como dh2loop muestran que la automatización no pretende reemplazar el conocimiento del geólogo; por el contrario, busca que ese conocimiento pueda concentrarse donde realmente marca la diferencia: en la interpretación de los procesos geológicos y en la toma de decisiones.

“El mayor aporte de la automatización no consiste en hacer el trabajo del geólogo, sino en eliminar las tareas repetitivas para que el tiempo pueda dedicarse a interpretar la geología.”

Cuando un modelo geológico deja de ser un dibujo

Durante décadas, construir un modelo geológico tridimensional fue una tarea reservada para especialistas y dependiente de software comercial altamente especializado. A medida que un proyecto de exploración avanzaba y se acumulaban nuevos sondajes, el modelo debía actualizarse una y otra vez para incorporar la información más reciente. Aunque estas herramientas revolucionaron la forma de visualizar el subsuelo, también introdujeron una limitación importante: gran parte del conocimiento geológico quedaba encapsulado dentro de proyectos difíciles de reproducir, compartir o modificar fuera del software utilizado.

Esta situación comenzó a generar preocupación dentro de la comunidad científica. En otras disciplinas, como la bioinformática o la climatología, el concepto de ciencia reproducible ya se había convertido en un estándar. Un investigador debía ser capaz de compartir no solo sus resultados, sino también los datos y el procedimiento completo que permitiera a cualquier otra persona obtener exactamente las mismas conclusiones. En geología, sin embargo, muchos modelos tridimensionales seguían dependiendo de procesos manuales realizados mediante interfaces gráficas, donde numerosas decisiones quedaban registradas únicamente como acciones del usuario y no como parte de un procedimiento documentado.

Fue precisamente este problema el que motivó a Miguel de la Varga, Lutz Gross, Alexander Wellmann y colaboradores a desarrollar GemPy, una plataforma de modelamiento geológico tridimensional completamente desarrollada en Python. En su artículo GemPy 1.0: Open-source stochastic geological modeling and inversion, publicado en Geoscientific Model Development, los autores plantean una idea que hoy parece evidente, pero que hace pocos años representaba un cambio profundo: un modelo geológico no debería ser únicamente una representación visual del subsuelo; también debería ser completamente reproducible, transparente y fácil de actualizar a medida que se incorpora nueva información (de la Varga et al., 2019).

La propuesta de GemPy consiste en construir el modelo mediante código. Esto no significa que el geólogo deba convertirse en programador ni que deba abandonar la interpretación geológica. Significa que cada decisión tomada durante la construcción del modelo queda registrada paso a paso. Si se agregan nuevos sondajes, se modifica un contacto geológico o cambia la interpretación estructural, el modelo puede regenerarse automáticamente siguiendo exactamente el mismo procedimiento, evitando repetir manualmente todo el proceso.

Este enfoque representa un cambio importante respecto a la forma tradicional de trabajar. En muchos proyectos, una actualización del modelo implica revisar contactos, superficies, fallas y unidades geológicas una por una. A medida que el proyecto crece, también aumenta la probabilidad de cometer errores involuntarios o de perder trazabilidad sobre las modificaciones realizadas. Cuando el flujo de trabajo está automatizado mediante Python, cada etapa queda documentada y puede repetirse tantas veces como sea necesario con un nivel mucho mayor de consistencia.

Pero quizás el aspecto más interesante de GemPy no sea la automatización, sino su filosofía de trabajo. Los autores desarrollaron una plataforma abierta, diseñada para integrarse con otras herramientas científicas del ecosistema Python. Esto permite combinar el modelamiento geológico con análisis estadísticos, simulaciones de incertidumbre, aprendizaje automático e incluso procesos de inversión geológica, todo dentro de un mismo entorno de trabajo. En lugar de depender de aplicaciones aisladas, el geólogo puede construir un flujo continuo donde los datos pasan desde la base de sondajes hasta el modelo tridimensional sin necesidad de repetir tareas manuales.

La importancia de este enfoque quedó demostrada poco tiempo después en un estudio desarrollado por Mekonen y colaboradores (2024) en el valle de Kobo, Etiopía. El objetivo de esa investigación no era desarrollar un nuevo software, sino resolver un problema hidrogeológico concreto: comprender la geometría tridimensional de un sistema acuífero complejo utilizando información geológica y geofísica disponible. Para ello utilizaron GemPy como base para construir un modelo conceptual tridimensional capaz de integrar distintas fuentes de información y representar la arquitectura del subsuelo. El modelo permitió identificar estructuras geológicas que controlaban el flujo de aguas subterráneas y reconocer una divisoria hidrogeológica que no había sido representada adecuadamente en interpretaciones anteriores.

Este ejemplo resulta especialmente interesante porque demuestra que Python no se limita al procesamiento de datos o a la automatización de informes. También puede convertirse en una herramienta para responder preguntas científicas complejas. En este caso, permitió integrar información dispersa y construir un modelo tridimensional que sirvió como base para comprender el comportamiento hidrogeológico de toda una cuenca.

Para un geólogo que trabaja en exploración, geotecnia o hidrogeología, el mensaje es claro. La mayor parte del tiempo no se invierte dibujando superficies; se invierte actualizando información, corrigiendo modelos y adaptándolos a nuevos datos. Automatizar ese proceso no significa eliminar la interpretación geológica. Significa que la experiencia del profesional puede concentrarse en aquello que realmente requiere criterio técnico: decidir dónde ubicar un contacto, interpretar una falla, definir un dominio geológico o evaluar la incertidumbre asociada a un modelo.

Existe además un aspecto que suele pasar inadvertido. En minería, las decisiones económicas más importantes dependen directamente de los modelos geológicos. Un cambio en la interpretación de un contacto litológico puede modificar la geometría de un cuerpo mineralizado; una nueva falla puede alterar la continuidad de una unidad; un nuevo sondaje puede cambiar completamente la interpretación de un sector del yacimiento. Cuando todas esas modificaciones quedan registradas en un flujo de trabajo reproducible, la transparencia y trazabilidad del proceso aumentan considerablemente.

En definitiva, GemPy demuestra que Python no solo permite trabajar más rápido. Permite trabajar de una forma distinta. Una forma donde el modelo geológico deja de ser un archivo estático para convertirse en un proceso dinámico, documentado y reproducible, capaz de evolucionar a medida que evoluciona el conocimiento geológico del proyecto.

“Un modelo geológico no debería ser únicamente el resultado final de una interpretación. También debería documentar el proceso completo que permitió construirlo.”

Del perfil geofísico al modelo hidrogeológico: el desafío de integrar datos

Para un hidrogeólogo, uno de los mayores desafíos consiste en comprender aquello que no puede observar directamente. A diferencia de un afloramiento o un testigo de sondaje, un acuífero permanece oculto bajo la superficie y su geometría debe inferirse a partir de evidencias indirectas. La información obtenida mediante perforaciones suele ser puntual y, aunque extremadamente valiosa, rara vez es suficiente para comprender cómo se conectan las distintas unidades geológicas o cómo circula el agua a escala regional.

Por esta razón, las técnicas geofísicas se han transformado en una herramienta fundamental para la hidrogeología moderna. Métodos como la tomografía de resistividad eléctrica (ERT), la sísmica de refracción o los levantamientos electromagnéticos permiten obtener información continua del subsuelo, identificando cambios litológicos, zonas fracturadas y posibles unidades acuíferas. Sin embargo, estos levantamientos generan enormes volúmenes de información cuya interpretación requiere integrar datos geológicos, geofísicos e hidrogeológicos en un único modelo conceptual.

Ese fue precisamente el desafío abordado por Mekonen y colaboradores (2024) al desarrollar un modelo hidrogeológico tridimensional del valle de Kobo, en Etiopía. La zona corresponde a un sector del Rift de África Oriental, donde la disponibilidad de agua subterránea resulta crítica para el abastecimiento de la población y el desarrollo agrícola. El problema no consistía únicamente en conocer la posición de algunos pozos, sino en comprender la arquitectura completa del subsuelo para interpretar el comportamiento del sistema acuífero.

Los investigadores reunieron información geológica superficial, registros de sondajes, datos geofísicos y antecedentes hidrogeológicos previamente obtenidos por distintos organismos. Integrar toda esa información de forma coherente habría requerido un importante trabajo manual utilizando software especializado. En lugar de ello, decidieron construir un flujo de trabajo basado en GemPy, una plataforma desarrollada en Python para modelamiento geológico tridimensional.

El resultado fue un modelo capaz de representar la geometría de las principales unidades geológicas y su relación con el sistema hidrogeológico regional. Gracias a este enfoque fue posible identificar una divisoria estructural de aguas subterráneas que no había sido representada adecuadamente en modelos anteriores, mejorando significativamente la comprensión del funcionamiento del acuífero. Más importante aún, el modelo quedó completamente documentado y podía actualizarse fácilmente si nuevos sondajes o nuevos datos geofísicos modificaban la interpretación geológica.

Aunque este trabajo fue desarrollado en un contexto hidrogeológico, su enseñanza trasciende ampliamente esta disciplina. En minería ocurre exactamente la misma situación. Cada nueva campaña de sondajes, cada perfil geofísico y cada levantamiento topográfico aportan información que obliga a revisar continuamente el modelo geológico. Cuando esa actualización depende exclusivamente de procesos manuales, el tiempo invertido crece rápidamente y aumenta el riesgo de inconsistencias entre versiones del modelo.

Python permitió que el equipo construyera un flujo de trabajo reproducible donde la información geológica y geofísica pudiera integrarse de manera sistemática. El objetivo nunca fue reemplazar la interpretación del hidrogeólogo, sino proporcionarle una herramienta capaz de organizar grandes volúmenes de información y actualizar el modelo conceptual con mucha mayor eficiencia.

Quizás esta sea una de las aplicaciones menos conocidas de Python dentro de las geociencias, pero también una de las más interesantes. Tradicionalmente se asocia la programación con el análisis estadístico o la automatización de bases de datos. Sin embargo, este caso demuestra que también puede transformarse en una plataforma para integrar disciplinas tan diversas como la geología estructural, la geofísica y la hidrogeología, permitiendo construir modelos tridimensionales que apoyan directamente la gestión de recursos hídricos y la toma de decisiones.

Cuando un yacimiento deja de ser una colección de archivos

Durante años, el trabajo de un geólogo consistía en construir una interpretación a partir de múltiples fuentes de información que rara vez estaban completamente integradas. Los registros de sondajes se almacenaban en una base de datos, los resultados de laboratorio en hojas de cálculo independientes, los modelos geológicos en software especializado y los análisis estadísticos en aplicaciones completamente distintas. Cada vez que llegaban nuevos datos, una parte importante del trabajo debía repetirse: importar información, revisar controles de calidad, actualizar dominios geológicos, recalcular estadísticas y generar nuevamente modelos y gráficos. Aunque cada una de estas tareas podía realizarse por separado, mantener todo el flujo de trabajo sincronizado requería un esfuerzo considerable y aumentaba el riesgo de cometer errores.

A medida que los proyectos mineros comenzaron a incorporar mayores volúmenes de información, esta fragmentación dejó de ser simplemente una incomodidad y pasó a convertirse en un problema técnico. Un modelo geológico actualizado perdía rápidamente consistencia si los ensayes, la base de datos o los dominios geometalúrgicos no eran revisados simultáneamente. En proyectos de gran escala, donde continuamente ingresan nuevos sondajes y resultados analíticos, repetir manualmente cada una de estas etapas puede consumir una parte importante del tiempo disponible para el análisis geológico.

Con este escenario como punto de partida, Cupido y colaboradores (2023) desarrollaron un flujo de trabajo completamente integrado para la construcción de modelos geológicos y geometalúrgicos utilizando Python. Su investigación, presentada en la Geometallurgy Conference 2023 organizada por el Southern African Institute of Mining and Metallurgy, tuvo como objetivo demostrar que era posible automatizar gran parte del procesamiento de información geológica utilizando herramientas de código abierto, reduciendo la dependencia de procedimientos manuales y mejorando la reproducibilidad de todo el proceso.

El flujo de trabajo propuesto comienza mucho antes del modelamiento tridimensional. Los autores integran en un mismo entorno la importación de bases de datos, la validación de información, el control de calidad, el procesamiento de sondajes, el análisis estadístico exploratorio, la definición de dominios geológicos y la construcción del modelo geológico. Sobre esa base incorporan posteriormente variables geometalúrgicas, permitiendo relacionar la información geológica con el comportamiento esperado del mineral durante las etapas de procesamiento. En otras palabras, Python deja de ser una herramienta para resolver una tarea puntual y pasa a convertirse en el eje que conecta todas las etapas del proyecto.

Uno de los aspectos más interesantes del trabajo es que los autores no buscan reemplazar el conocimiento del geólogo mediante algoritmos automáticos. Por el contrario, destacan que las decisiones geológicas continúan dependiendo de la experiencia del profesional. Lo que cambia es la forma en que se ejecutan las tareas repetitivas. Una vez definido el flujo de trabajo, cada nueva campaña de sondajes puede incorporarse siguiendo exactamente el mismo procedimiento, asegurando que las validaciones, los análisis y los modelos se actualicen de forma consistente y completamente documentada.

Este concepto resulta especialmente relevante para la minería moderna. Hoy no basta con construir un buen modelo geológico; también es necesario comprender cómo las distintas unidades responderán durante la explotación y el procesamiento del mineral. La geometalurgia precisamente busca integrar ambas disciplinas para mejorar la planificación minera y optimizar la recuperación metalúrgica. Lograr esa integración requiere manejar grandes volúmenes de información provenientes de distintas fuentes, una tarea donde la automatización comienza a transformarse en una ventaja competitiva.

Más allá de la geometalurgia, este caso representa quizás la aplicación más amplia de Python presentada en este artículo. Mientras el primer ejemplo mostró cómo automatizar la preparación de bases de datos históricas y el segundo cómo construir modelos geológicos reproducibles, aquí observamos un flujo de trabajo completo que acompaña prácticamente todo el ciclo de un proyecto de exploración y evaluación de recursos. Desde el ingreso de los datos hasta la generación del modelo final, cada etapa puede documentarse, repetirse y actualizarse automáticamente cuando nueva información modifica la interpretación del yacimiento.

Existe además un aspecto que suele pasar inadvertido. Cuando todos los procesos quedan registrados mediante código, la trazabilidad del trabajo aumenta significativamente. Cualquier integrante del equipo puede revisar cómo se obtuvieron los resultados, repetir los análisis utilizando los mismos datos o verificar el efecto de incorporar nueva información. En proyectos donde participan geólogos, ingenieros de minas, metalurgistas, geoestadísticos y especialistas en procesamiento mineral, disponer de un flujo de trabajo transparente facilita enormemente la colaboración entre disciplinas.

En definitiva, el trabajo de Cupido y colaboradores demuestra que Python ha dejado de ser únicamente una herramienta para automatizar tareas específicas. Su mayor aporte consiste en integrar procesos que tradicionalmente funcionaban de manera independiente, permitiendo que los profesionales dediquen menos tiempo a mover información entre distintos programas y más tiempo a comprender el comportamiento geológico y geometalúrgico del yacimiento.

 

¿Qué tienen en común estos cuatro casos?

Hace veinte años, dominar un Sistema de Información Geográfica (SIG) constituía una habilidad diferenciadora para un geólogo. Con el tiempo, esas herramientas pasaron a formar parte del trabajo cotidiano y hoy resulta difícil imaginar un proyecto de exploración o un estudio geológico sin cartografía digital, análisis espacial o modelos tridimensionales.

Todo indica que Python está siguiendo un camino similar.

No porque todos los geólogos deban convertirse en programadores profesionales, sino porque la naturaleza del trabajo ha cambiado. Los proyectos generan cada vez más información, los modelos son más complejos y la necesidad de integrar datos provenientes de múltiples disciplinas aumenta continuamente. En este contexto, disponer de herramientas capaces de automatizar procesos, documentar flujos de trabajo y facilitar la reproducibilidad deja de ser una ventaja competitiva para transformarse progresivamente en una competencia profesional cada vez más relevante.

Los cuatro casos revisados muestran precisamente esa transición. Desde la recuperación de información histórica de sondajes en Australia Occidental, pasando por el desarrollo de modelos geológicos tridimensionales abiertos, la integración de información geológica y geofísica para comprender sistemas hidrogeológicos y la automatización de flujos de trabajo geometalúrgicos, todos comparten una misma característica: utilizan Python para resolver problemas geológicos reales.

Lejos de reemplazar la experiencia del geólogo, estas herramientas permiten dedicar menos tiempo a tareas repetitivas y más tiempo a aquello que realmente aporta valor: interpretar procesos geológicos, comprender la evolución del subsuelo y tomar mejores decisiones técnicas.

Probablemente esa sea la verdadera razón por la que cada vez más geólogos están aprendiendo Python. No porque la programación sea un fin en sí mismo, sino porque constituye una herramienta que les permite enfrentar con mayor eficiencia los desafíos de una profesión que evoluciona al mismo ritmo que la información que genera.

Referencias

    1. Joshi, R., Madaiah, K., Jessell, M., Lindsay, M., & Pirot, G. (2021). dh2loop 1.0: An open-source Python library for automated processing and classification of geological logs. Geoscientific Model Development, 14, 6711–6740.
      https://gmd.copernicus.org/articles/14/6711/2021/

 

    1. de la Varga, M., Schaaf, A., Wellmann, J. F., et al. (2019). GemPy 1.0: Open-source stochastic geological modeling and inversion. Geoscientific Model Development, 12, 1–32.
      https://gmd.copernicus.org/articles/12/1/2019/

 

    1. Mekonen, G., Boyce, S. E., Mohammed, A. K., & Disse, M. (2024). Using an Open-Source Tool to Develop a Three-Dimensional Hydrogeologic Framework Model of the Kobo Valley, Ethiopia. Geosciences, 14(1).
      https://www.mdpi.com/2076-3263/14/1/3

 

  1. Cupido, I., Becker, M., & Nwaila, G. (2023). Development of an Implicit 3D Geological Modelling Workflow as a Basis for Geometallurgical Modelling: A Case Study of a Pegmatite Deposit. In Proceedings of the Geometallurgy Conference 2023, The Southern African Institute of Mining and Metallurgy (SAIMM).
    https://www.saimm.co.za/Conferences/Geometallurgy2023/15_571-Cupido.pdf

 

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